Derecha Bruta, Derecha Achorada

Breves apuntes sobre el liberalismo peruano

Tafur y Mariátegui

Cómo estará de mal la izquierda peruana que su mayor representante mediático es hoy Juan Carlos Tafur, desde el otro lado de la orilla ideológica. El periodista acuñó el término “derecha bruta y achorada” para tipificar a quienes promovían una campaña sucia contra la hoy alcaldesa. El principal acusado fue Aldo Mariátegui, a quien Tafur sindicó como “el líder de opinión de la DBA”. Lo secundó Augusto Álvarez Rodrich, quien se ha encargado de popularizar las siglas en prensa y redes sociales: DBA. No son los únicos. Rosa María Palacios y Pedro Salinas (quien se autodenomina parte de la “derecha caviar”) también han utilizado el hashtag.

Pero el término es un sinsentido por donde se le mire.

Primero, porque no distingue diferencias ideológicas o sustanciales. Si se trata de acusar a una derecha antidemocrática, bien podríamos proponer un concurso NMM: enumere cuántos miembros de esa derecha (BA o no) han colaborado con nuestra última dictadura, el fujimorismo. Con la honrosa excepción de Pedro Salinas, ¿no estamos ante una mera diferencia de estilo (es decir, de “achoramiento verbal”)?

Y si se trata de una simple diferencia de estilos, ¿qué es preferible en tiempos de un mal entendido pragmatismo, transfuguismo y candidatos “independientes”? Mientras el mundo persiste en tener partidos conservadores, radicales, republicanos y demócratas aquí se sigue hablando del fin de las ideologías.

Vale la pena agregar un paréntesis: ¿cuándo perdió sus dientes la izquierda peruana? Luego de sus indefendibles coqueteos con SL y el MRTA, la izquierda mediática cae en el error opuesto: abandonar las batallas. Antes “la izquierda era la agresiva y los liberales éramos las señoritas de la clase”, recuerda el director de Correo. El mismo Mariátegui reconoce como una de sus influencias al diario Liberación de César Hildebrandt. Hoy el semanario de Hildebrandt es una solitaria terquedad entre chalinas verdes y simple ineficiencia. La prensa combativa de hoy es la de ultraderecha. Es la del fujimorismo en Willax, radio La Exitosa y Avanzada (la empresa que maneja el delincuente Carlos Raffo con la colaboración de su portátil digital).

Volviendo a la pregunta: ¿es realmente preferible un encaletado encaje naranja antes que una frontal Martha Chávez? Definitivamente no.

Pero el problema principal con el término DBA es su inexactitud.

El periodista dice que la DBA “no conoce la historia del Perú“. Sin embargo, cualquiera que haya revisado la génesis de la república reconocerá que la llamada DBA no hace sino seguir los lineamientos de la añeja tradición del liberalismo peruano.

En Sultanismo, corrupción y dependencia en el Perú republicano, por ejemplo, Jorge Basadre recuerda la primera constitución liberal (1823) y a los primigenios liberales locales: el sacerdote Francisco Javier Luna Pizarro y Francisco Javier Mariátegui (abuelo del Amauta). Luego, las primeras generaciones liberales se opusieron a un autoritarismo monárquico. Pero evitaron colisionar con la iglesia, y finalmente apoyaron los arreglos del civilismo. Además, “retrasaron la abolición de la esclavitud” y otras reformas políticas. Las siguiente generaciones liberales proscribieron a los partidos en favor de los electores “notables”. No es casual que dos de los mayores estudiosos del liberalismo peruano hayan sido el fascista Carlos Miró Quesada Laos y Raúl Ferrero Rebagliati, reciéntemente homenajeado por el congreso a propósito de su centenario. Ferrero, autor de El liberalismo peruano. Contribución a una historia de las ideas (Lima, 1958) fue uno de los más arduos opositores al sufragio universal (y defensor del voto solo para la “gente de razón”).

El politólogo Norberto Bobbio explica lo que a las generaciones más jóvenes se les hace extraño: que el liberalismo y la democracia son dos tradiciones opuestas. El liberalismo es una concepción moderna del estado que busca limitar sus funciones. La democracia, en cambio, es una antigua tradición que pretende distribuir el poder en muchas manos y lograr la participación directa en las decisiones colectivas. Según Bobbio, históricamente el liberalismo ha florecido en sociedades con participación restringida, limitada sobre todo a las clases altas. Y la tendencia al sufragio universal es su gran amenaza.

Volvamos a la DBA. Sucede simplemente que Tafur confunde liberalismo con democracia liberal. La segunda recién apareció en el Perú con el Fredemo, y terminó engendrando al hijo deforme del fujimorismo (que finalmente siguió la fórmula del histórico liberalismo peruano: priorizar un estado mínimo antes que un estado de derecho).

Antes de soñar siquiera con un partido liberal demócrata, conviene saber de dónde vienen ambas tradiciones (liberalismo y democracia). Y mirarse al espejo.

Carlos Cabanillas